Reflexión Dominical

Invierte sólo cinco minutos al día, y tu fe se intensificará y crecerá—un día a la vez.
Domingo, 7 de Marzo de 2010
Tercer Domingo de Cuaresma
El dulce olor de la oración
Normalmente oramos por la gente que queremos. O al menos oramos por la familia y los amigos, aún –o especialmente—si son problemáticos. Tal vez para la Cuaresma deberíamos intentar orar por la familia que no nos cae bien, aquellos en el trabajo o en el vecindario que simplemente nos fastidian. Ellos son como los árboles sin fruto en la historia del evangelio: Los encontramos esperando algo dulce, pero tenemos algo agrio. Nuestras oraciones por ellos son como . . . bueno, fertilizante. Una temporada de oración les haría —y a nosotros—mucho bien.
LECTURAS DE HOY:
Éxodo 3:1-8a, 13-15; 1 Corintios 10:1-6, 10-12; Lucas 13:1-9
“Señor, déjalo solo por un año más, hasta que yo cave alrededor de el y le ponga abono. Si da fruto el año siguiente, todo está bien; pero si no, puedes cortarlo.”
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Traducido por Jacob Pesquera con Daniel Grippo.
Colaboradores: Father Paul Boudreau, Alice Camille, Daniel Grippo, Father Larry Janowski, O.F.M., Ann O’Connor, Sean Reynolds, Joel Schorn, Patrice J. Tuohy, y Sister Julie Vieira, I.H.M.