Reflexión Dominical

Invierte sólo cinco minutos al día, y tu fe se intensificará y crecerá—un día a la vez.
Domingo, 14 de Marzo de 2010
Cuarto Domingo de Cuaresma
La parábola del Padre Prodigo
Acusado de pasar el tiempo con pecadores, Jesús cuenta una de sus mejores historias. “Un hombre tuvo dos hijos,” el mayor (oh-tan-bueno) y el menor (no-tanto). Es una historia de extravagancia y despilfarro—prodigalidad—pero no es del hijo. El afecto y el perdón del “padre pródigo” son exagerados, un despilfarro de su amor. La parábola cierra con una fiesta que el padre da para su hijo quien “alguna vez estuvo perdido y ahora es encontrado” pero el hijo mayor rehúsa unirse a la celebración, para que el padre tenga que rogarle a que vaya más allá de su (propia) rectitud sombría. En realidad el padre sale corriendo a ver a un hijo dos veces: una vez para besar al más joven errante, destrozado y después para traer al calor a aquel más grande, terco. Jesús todavía “se reúne con pecadores,” sin importar de qué tipo seamos.
LECTURAS DE HOY:
Jeremías 5:9a, 10-12; 2 Corintios 5:17-21; Lucas 15:1-3, 11-32
“Este hombre recibe a pecadores y come con ellos.”
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Traducido por Jacob Pesquera con Daniel Grippo.
Colaboradores: Father Paul Boudreau, Alice Camille, Daniel Grippo, Father Larry Janowski, O.F.M., Ann O’Connor, Sean Reynolds, Joel Schorn, Patrice J. Tuohy, y Sister Julie Vieira, I.H.M.